Operativa del traspaso

Clientes que vuelven por una reparación del anterior dueño: garantías al traspasar un taller

La primera semana con el taller a tu nombre alguien aparcará en la puerta diciendo que la reparación del mes pasado vuelve a fallar. Mejor tener decidido de antemano quién la paga.

Coche junto a un escudo de garantía con la indicación tres meses o 2.000 kilómetros

Toda reparación hecha en un taller en España tiene una garantía mínima de tres meses o 2.000 kilómetros, que cubre piezas, mano de obra y gastos asociados. Lo fija el artículo 16 del Real Decreto 1457/1986. Cuando el taller cambia de dueño esas garantías siguen corriendo, y el cliente no va a distinguir entre el titular de antes y el de ahora: vuelve a la misma puerta.

Qué cubre la garantía mínima

  • Plazo: tres meses o 2.000 km desde la entrega del vehículo; en vehículos industriales, quince días o 2.000 km.
  • Piezas con garantía mayor: para ellas rige el plazo más largo.
  • Alcance total: materiales, mano de obra, transporte si el coche no puede moverse, desplazamiento de operarios e impuestos de la nueva operación.
  • Se pierde si el vehículo lo manipula o repara un tercero.
  • No cubre las piezas que aporta el cliente: el taller que las monta no las garantiza.

Muchos talleres ofrecen más de lo mínimo en ciertos trabajos. Lo que el anterior titular haya prometido por escrito, en facturas, carteles o en su web, también es exigible por el cliente.

Quién responde después del traspaso

La norma habla del "taller garante", pero no resuelve qué ocurre cuando ese taller se vende. Conviene separar dos planos:

  • Frente al cliente. Da por hecho que reclamará en el taller. Discutirle quién era el titular hace un mes es perder un cliente y ganar una hoja de reclamaciones. Las reclamaciones pueden presentarse ante consumo hasta dos meses después de la entrega del vehículo o del final de la garantía (artículo 17).
  • Entre vendedor y comprador. Quién asume el coste es algo que se pacta. Y lo que no se pacta, se discute.

Si la operación es una compra de participaciones, el titular del taller no cambia: la sociedad sigue siendo la misma y sus garantías siguen siendo suyas. El reparto del coste entre socios salientes y entrantes, en cambio, sigue siendo cosa del contrato.

Lo que conviene dejar por escrito

  1. Listado de reparaciones en garantía a la fecha del traspaso. Órdenes y facturas de al menos los últimos tres meses, con los kilómetros de entrega. Las que tienen garantía más larga por pieza o por compromiso del taller, en una lista aparte.
  2. Quién paga cada caso. Lo habitual es que el comprador atienda al cliente y el vendedor le abone piezas y horas a una tarifa pactada, o que se descuente una cantidad del precio para cubrir ese riesgo.
  3. Cómo se acredita. Qué hace falta para que el vendedor acepte que la avería viene de su reparación: la orden original, fotos, la pieza sustituida.
  4. Garantías de proveedores. Si una pieza falla por defecto, quien responde ante el taller es el distribuidor. Deja claro quién gestiona esas reclamaciones y a nombre de quién.
  5. Duración del compromiso. Con la garantía mínima bastarían unos meses, pero si el taller daba garantías largas por escrito, el pacto tiene que cubrirlas.

Cómo atender al cliente el primer mes

El pacto entre vendedor y comprador no le importa a quien tiene el coche averiado. Lo que sí nota es cómo se le recibe. Un procedimiento sencillo para las primeras semanas:

  1. Busca la orden original antes de dar ninguna respuesta: fecha de entrega, kilómetros y qué se hizo exactamente.
  2. Comprueba si está en plazo: tres meses o 2.000 km como mínimo, o lo que dijera la factura si era más.
  3. Revisa el coche y documenta con fotos y lecturas antes de desmontar nada. Si la avería no tiene relación con la reparación anterior, explícaselo con esa documentación delante.
  4. Si entra en garantía, repáralo y guarda todo para liquidarlo con el vendedor según lo pactado.

Ese primer cliente que vuelve suele ser también el primero que decide si sigue con el taller nuevo. Tratarlo bien es una inversión en la clientela que acabas de comprar.

Lo que cuentan las órdenes de reparación

Revisar el archivo de órdenes sirve para mucho más que las garantías. Nos fijamos en:

  • Si hay presupuestos firmados o se trabaja de palabra. Sin presupuesto ni resguardo de depósito, cualquier discusión de garantía se resuelve peor.
  • Coches que vuelven por la misma avería en poco tiempo: son reclamaciones que acabarán en tu mesa.
  • Piezas traídas por el cliente montadas con frecuencia, que no tienen garantía del taller y generan malentendidos.
  • Hojas de reclamaciones presentadas y cómo se cerraron.

Con esa información se ajusta el precio o se dimensiona la retención. Es una parte de la due diligence del taller que casi nunca se hace y que evita la primera discusión seria entre comprador y vendedor.

Si eres quien vende

Dejar esto cerrado también te protege: evita que el comprador te reclame meses después cantidades que no puedes comprobar, y permite vender el taller sin que el precio se renegocie a última hora por miedo a lo desconocido. Una tabla con las reparaciones de los últimos meses y un procedimiento sencillo para las reclamaciones valen más que una cláusula genérica de "el vendedor responde de todo lo anterior".

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